La historia de Cartagena de Indias: de Puerto Hormiga al reconocimiento de la UNESCO
Cartagena se ganó su apodo a pulso. La Heroica no es una frase publicitaria, es un marcador. Piratas, una flota de invasión de 23.000 hombres y un asedio de quince meses lo intentaron. Casi todos perdieron.
Antes de España: Puerto Hormiga y Calamarí
Ya vivía gente alrededor de la bahía de Cartagena mucho antes de que nadie la llamara así. La cultura de Puerto Hormiga se asentó en la zona hace unos 6.000 años, dejando algunas de las cerámicas más antiguas encontradas en toda América. Cuando llegaron los españoles, la bahía pertenecía a poblados mocaná de la familia lingüística caribe, centrados en un asentamiento llamado Calamarí, justo en la isla donde hoy se levanta el centro de Cartagena.
1533: se funda una ciudad española
El conquistador Pedro de Heredia fundó la ciudad española el 1 de junio de 1533, con el nombre de la Cartagena española. La ubicación no fue casual. Un puerto natural protegido, cerca de los ríos Magdalena y Sinú, la convirtió en la puerta de salida obvia para enviar la plata boliviana de Potosí de vuelta a España, y en un puerto clave dentro del sistema de asiento que traía a personas africanas esclavizadas a las colonias españolas. Esa riqueza que circulaba por el puerto es precisamente lo que puso a la ciudad en el punto de mira durante los dos siglos siguientes.
Un imán para piratas y corsarios
El problema del dinero de Cartagena se convirtió rápidamente en un problema militar.
En 1586, Sir Francis Drake atacó la ciudad y la retuvo a cambio de un rescate, una humillación que dejó claro lo indefensa que estaba. El rey Felipe II respondió encargando al ingeniero militar italiano Bautista Antonelli el diseño del sistema de fortificaciones que todavía hoy rodea el casco antiguo.
No fue suficiente. En 1697, los corsarios franceses Barón de Pointis y Jean Baptiste Ducasse rompieron las defensas y saquearon la ciudad sin más. Cartagena volvió a reconstruirse, esta vez bajo la dirección de Juan Díaz de Torrezar Pimienta.
En el mar, la apuesta subió todavía más. En 1708, una escuadra británica al mando del comodoro Charles Wager interceptó una flota española del tesoro cerca de la Isla Barú y hundió el galeón San José, con toneladas de oro y plata a bordo. Ese naufragio sigue allí hoy, uno de los más valiosos jamás perdidos en el mar.
El asedio imposible: Blas de Lezo contra el almirante Vernon
El momento militar que definió a la ciudad llegó en 1741, durante la Guerra del Asiento. El almirante británico Edward Vernon llegó con una flota de 186 barcos y más de 23.000 hombres, una de las mayores fuerzas anfibias reunidas en cualquier lugar antes del siglo XX. El comandante español Blas de Lezo, apodado “Mediohombre” tras perder un ojo, un brazo y una pierna en batallas anteriores, contaba con apenas 2.800 hombres y 6 barcos.
Resistió. En tierra, el Castillo San Felipe de Barajas mantuvo el control de la posición durante todo el asalto. El asedio de Vernon fracasó, y el fracaso fue tan sonado que Inglaterra ya había acuñado monedas conmemorando una victoria que nunca llegó a producirse.
A finales del siglo XVIII, el ingeniero Antonio de Arévalo terminó el trabajo que Antonelli había empezado: un espigón de piedra bajo el agua que cegó por completo el canal de Bocagrande para barcos de gran calado, obligando a todo el tráfico naval a pasar por el estrecho y muy defendido canal de Bocachica, entre Tierra Bomba y Barú. Esa ingeniería defensiva tiene su propia historia, recogida en detalle en la guía de Barú y Tierra Bomba.
La independencia, y lo que costó
Cartagena no solo quería la independencia, quería ser la primera. El 11 de noviembre de 1811, bajo líderes como Manuel Rodríguez Torices, la ciudad declaró la independencia absoluta de España, la primera república plenamente independiente de la Nueva Granada.
España no lo aceptó sin más. Entre agosto y diciembre de 1815, las tropas realistas al mando del general Pablo Morillo sitiaron la ciudad. Más de un tercio de la población murió de hambre y enfermedad antes de que Cartagena cayera. Es una cifra brutal, y es la razón por la que “La Heroica” se quedó como nombre y no como simple eslogan. Las tropas de Simón Bolívar liberaron definitivamente la ciudad en 1821.
La UNESCO y la ciudad actual
En 1984, la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad el centro histórico colonial de Cartagena y sus fortificaciones, un reconocimiento formal de lo poco frecuente que es encontrar un ejemplo tan intacto de arquitectura militar colonial española. Camina hoy sobre las murallas, unos 13 kilómetros de piedra coralina de los siglos XVI al XVIII, y estarás recorriendo las mismas defensas que resistieron a Drake, a los corsarios franceses y a la mayor flota que Gran Bretaña envió jamás contra un solo puerto.
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