El centro histórico y Getsemaní: guía del casco antiguo de Cartagena
Todo lo que la mayoría de la gente imagina al pensar en Cartagena, las murallas de piedra coralina, los balcones cubiertos de buganvillas, las calles estrechas que terminan en una plaza, ocurre dentro de apenas 1 kilómetro cuadrado. Esa zona se divide en tres sectores conectados entre sí: El Centro, San Diego y Getsemaní. Cada uno tiene su propia personalidad, y saber cuál es cuál cambia cómo aprovechas el tiempo aquí.
El Centro: el corazón del poder colonial
El Centro fue el núcleo administrativo, religioso y aristocrático de la ciudad, y todavía se nota. Manzanas densas, calles empedradas, casas de dos plantas con balcones de madera cubiertos de buganvillas.
Empieza en la Torre del Reloj, la puerta barroca con reloj que es la entrada principal a la ciudad. Originalmente llamada Boca del Puente, fue diseñada por Juan de Herrera y Sotomayor y remodelada en 1888 por Luis Felipe Jaspe. Al atravesarla llegas a la Plaza de los Coches, un espacio con una historia dura, funcionó como mercado central y mercado de esclavos. Hoy está bordeada de arcos con vendedores de dulces en el Portal de los Dulces.
Desde ahí, la Plaza de la Aduana es la plaza más grande del casco antiguo, antigua sede de la aduana real y de la mansión del fundador de la ciudad, Pedro de Heredia. Dos edificios que merece la pena planificar con calma:
- El Palacio de la Inquisición, un edificio del siglo XVIII que sirvió como tribunal y prisión del Santo Oficio hasta 1811. Hoy es el Museo Histórico de Cartagena, y sí, los instrumentos coloniales de tortura siguen expuestos.
- La Iglesia y Convento de San Pedro Claver, construida entre 1580 y 1654. Alberga los restos del jesuita Pedro Claver, conocido como el “esclavo de los esclavos”, que dedicó 40 años a atender a los africanos esclavizados que llegaban por el puerto. Esta parada aparece en casi todas las excursiones guiadas por la ciudad, y con razón.
Completa la visita con la Catedral de Santa Catalina de Alejandría, una catedral renacentista española del siglo XVI con suelos de mármol y altares neoclásicos de pan de oro.
San Diego: la mitad más tranquila
Al norte de El Centro, San Diego fue históricamente el barrio de comerciantes y artesanos de clase media más que de la aristocracia, y todavía se percibe esa calma.
Las Bóvedas, la última fortificación colonial construida en la ciudad (1789-1798, obra del mismo Antonio de Arévalo que completó las defensas del puerto de Cartagena), se sitúa entre los baluartes de Santa Clara y Santa Catalina. Sus 47 arcos semicirculares y 23 bóvedas funcionaron como polvorín y, más tarde, como calabozos inundados durante conflictos posteriores, antes de restaurarse en 1972 como mercado de artesanías, que es lo que encontrarás allí hoy.
Cerca de allí, la Plaza e Iglesia de Santo Domingo alberga la iglesia más antigua de la ciudad (obras iniciadas en 1552) y la escultura de bronce de Fernando Botero La Gorda Gertrudis, una de las piezas de arte público más fotografiadas de Cartagena. El Teatro Heredia, un teatro neoclásico construido en 1911 sobre las ruinas de una iglesia del siglo XVII, sigue acogiendo funciones hoy en día.
Getsemaní: el barrio que le dio la vuelta a todo
Getsemaní está justo fuera de las murallas orientales, al otro lado de lo que antes era la laguna del Centenario. Fue históricamente el barrio popular, afrocolombiano y artesano, fortificado por el gobernador Francisco de Murga en 1631, y ha vivido la transformación más radical de los tres sectores. Lo que antes era una zona más humilde es hoy el centro creativo de la ciudad: arte urbano de colores (los locales lo llaman Ciudad Mural), hostales con encanto y la mejor vida nocturna de Cartagena.
La Plaza de la Trinidad es el verdadero centro del barrio, donde locales y viajeros se reúnen alrededor de puestos de comida callejera y salsa en vivo casi todas las noches. También es donde se gestó la independencia el 11 de noviembre de 1811, lo que le da un peso histórico que su ambiente desenfadado no deja adivinar a simple vista. Un paseo guiado por los murales y callejones de Getsemaní es una de las inclusiones más habituales en las excursiones por la ciudad, y suele terminar cerca del Monumento a los Zapatos Viejos y las letras de “Cartagena de Indias”, una parada fotográfica muy popular.
Justo en el límite entre Getsemaní y El Centro, el Parque del Centenario (construido en 1911) es conocido por sus perezosos, monos e iguanas residentes, un toque de naturaleza genuino en pleno casco antiguo.
Edificios antiguos, nuevos usos
Una tendencia muy marcada en todo el centro histórico es la reutilización de edificios históricos, construcciones militares y religiosas convertidas en hoteles, restaurantes y comercios:
- El Sofitel Legend Santa Clara, dentro del convento de Santa Clara de 1621, con el antiguo comedor de las monjas convertido en bodega de vinos junto a criptas y confesionarios conservados.
- La Serrezuela, un centro comercial moderno construido alrededor de una plaza de toros de madera restaurada.
- Alma y Carmen, espacios de alta cocina construidos sobre acueductos coloniales y antiguas murallas de fortaleza.
Si quieres profundizar en la parte gastronómica de esta historia, está toda recogida en la guía de gastronomía de Cartagena.
Cómo orientarte
El centro histórico y Getsemaní juntos cubren aproximadamente 1 km por 0,8 km, lo bastante pequeño como para que caminar sea, en la práctica, la forma más rápida de recorrerlo, más rápido que un taxi en la mayoría de los casos. La mañana es el mejor momento para moverte entre plazas antes de que apriete el calor.
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